Nicolás Uribe habla acerca de Bogotá…
Nicolas Uribe Representante a la Camara por Bogota ¿Cuál es su visión de ciudad?

Indudablemente la ciudad en la que vivimos es hoy una ciudad completamente distinta a la ciudad de hace quince años. Y los cambios no tienen que ver únicamente con la construcción del Sistema de Transporte Masivo en la ciudad. Sus cambios han ido desde el campo de la infraestructura, hasta la cultura ciudadana, desarrollo humano, e incluso una profundización de la democracia desde los ámbitos locales, de la mano con procesos de organización civil.

Pero el reto de obtener una ciudad moderna que satisfaga la necesidad de inversionistas, turistas de dentro y fuera del país y principalmente la de los bogotanos que diariamente recorremos sus calles y hacemos uso de la oferta cultural y deportiva, se incrementa mientras avanzamos en mejores condiciones de vida.

Me gusta la ciudad en que vivo no hay duda, pero no es suficiente. Requerimos seguir trabajando en capital humano, en capital social, en infraestructura, en vivienda, en cobertura y calidad de servicios básicos, y ante todo en aquello que garantiza que lo dicho anteriormente pueda ser real y efectivamente disfrutado por los ciudadanos: la seguridad. 

Yo veo una Bogotá moderna, una Bogotá en la que el crimen no sea un impedimento para el disfrute de los derechos, y donde todos los ciudadanos se sientan parte de ella por obtener aquí mejores condiciones de vida, y mejores perspectivas de ascenso social y de cumplimiento de su proyecto de vida. Veo una ciudad que esté dentro de los sitios preferidos y obligatorios para visitar por turistas, y uno de los sitios obligatorios para que empresas del mundo establezcan sus sedes. Quiero una ciudad en la que la pobreza y la indigencia sea inexistente, en donde podamos hablar de igualdad de acceso a oportunidades, de igualdad en el estricto sentido de la palabra. Para ello nos falta mucho, y por eso es necesario contar con el concurso de todos para avanzar en la construcción de una ciudad que sea amable con sus habitantes.

¿Cuáles son los principales retos a los que se enfrenta Bogotá en los próximos 10 años?

Cinco retos. El primero es el de una ciudad segura, libre de crimen y de delincuencia, pero este mismo implica una ciudad libre del miedo. Del miedo de ser agredido tanto por ladrones profesionales, que tenemos muchos, como por nuestros ciudadanos, vecinos, e incluso familiares.

El segundo reto es la recuperación de la ciudad en materia urbana. Avanzamos mucho hace unos años en este aspecto, pero parece como si hubiésemos dicho “todo está hecho”, y el espacio público vuelve a ser invadido, las basuras vuelven a verse en las calles, los huecos se extienden y profundizan y en las vías vemos carros estacionados, volquetas, y construcciones que hacen que la movilidad de la ciudad sea caótica.
Este reto tiene que ver con dos aspectos. El primero es el de la eficiencia en materia de movilidad tanto de automotores como de peatones, pero también tiene que ver con “belleza”, y esa belleza tiene que ver con un componente fundamental para las ciudades, el orden.  Un orden, por supuesto, que incluya las múltiples complejidades que puede llegar a tener una ciudad de 8 millones de habitantes.

La recuperación urbana tiene que ver también con dos ámbitos. El primero es el de la ciudad global. En esta uno de los aspectos en los que nos falta avanzar es en el de buscar lo que algunos han llamado una ciudad expansiva, es decir una ciudad que integre a la periferia en todo sentido, generando una ciudad netamente inclusiva.

El segundo ámbito es el de la ciudad micro, es decir en los barrios. Yo creo que es el momento de reordenar la ciudad alrededor del concepto del barrio, por ser el ámbito más cercano al ciudadano, y este concepto tiene que ver con parques, con calles, con ordenamiento de las zonas comerciales, con espacios adecuados para que los niños y jóvenes lo disfruten de una forma segura. Estoy hablando aquí en últimas de una ciudad planificada, una ciudad que crece con una lógica y con un sentido que no es dado al azar, sino que es dado por nuestra voluntad y nuestra discusión.

El tercer reto es el de una ciudad construida a partir de la participación ciudadana, con el fin de integrar un mismo modelo de ciudad y avanzar de manera conjunta en la realización de nuestras ilusiones. Quién más que el ciudadano común el que debe decirnos qué necesita Bogotá para avanzar, y quién más que el ciudadano común para vigilar que los recursos que él o ella están aportando estén siendo utilizados de manera transparente.

El cuarto reto es el de una ciudad integrada con la región, con el país y con el mundo. En otras palabras, una ciudad en la que la competitividad y la cooperación sean componentes fundamentales del desarrollo económico y social de la ciudad. Para esto tenemos que generar institucionalidad que integre al ámbito público y privado en la gestión de medidas que mejoren la productividad y el emprendimiento.

Finalmente está el reto de la superación de la pobreza y la indigencia. Si no avanzamos hacia la escolaridad universal, la cobertura absoluta en seguridad social, la generación de empleo productivo para los jóvenes y la prestación universal de servicios públicos, va a ser muy pobre el desempeño en otras áreas. Bogotá debe convertirse en un polo de crecimiento, en una ciudad de oportunidades para todos, en un escenario de realización personal para sus habitantes. La intervención social y el gasto público social deben ser una prioridad.

Y un tema para no olvidar: la cultura ciudadana. Aquí también hicimos un importante esfuerzo, y lo abandonamos. Y este reto es quizá el que realmente nos garantice no sólo aspectos como el orden en las calles, el respeto a derechos de ancianos y niños, sino el fomento de una cultura democrática que haga que nuestros jóvenes vuelvan a creer en la política, y se vinculen de manera directa y con esperanza en el ejercicio de ésta. Se trata de una cultura de la legalidad, del respeto al otro, del cumplimiento del deber, del respeto al derecho del otro.

¿Qué es lo que más disfruta de Bogotá?

Puedo decir con mi experiencia como ciudadano pero también con mi trabajo político, que he aprendido a perderme en Bogotá. Disfruto espacios culturales importantes como la Biblioteca Virgilio Barco y museos como el Nacional y el del Banco de la República. La Candelaria y Usaquén también los disfruto por su arquitectura y buenos restaurantes.

La oferta cultural e intelectual es muy amplia, Corferias y la Plaza de los Artesanos por ejemplo han sido sede de importantes eventos a los que he asistido. Los parques son sin duda, uno de los mejores legados con que contamos. Sin embargo uno de mis sitios preferidos es el estadio y para descansar una salida a la sábana.

Disfruto de las oportunidades que tiene Bogotá, de las posibilidades que ofrece, de su gente, de sus posibilidades. Sobre todo, disfruto imaginándome a Bogotá, como una ciudad segura y con oportunidades.